Eco Village

PROJECT DETAILS
  • Cliente: Gabriel F.
  • Superficie: 46.000 M2
  • Ubicación: Cardales. Buenos Aires, Argentina
  • Niveles: 2
  • Proyectista: Arq. Lucas Bigiatti
  • Rendering: Arq. Lucas Bigiatti
  • Dirección de obra:
  • Estado de la Obra: En Pausa
  • Fecha: 01-03-22
  • Más info: instagram.com/bevel.arq/

El proyecto se organiza a partir de una geometría  paisajística, que evita la rigidez de la retícula urbana para proponer una experiencia de recorrido y descubrimiento. Caminos curvos, nodos de encuentro, situaciones de pausa: el sitio no es un plano para ocupar sino un campo para habitar. El orden no es impuesto, sino inducido por la topografía, los árboles y la orientación solar. En este sentido, el proyecto se alinea con la idea de “forma como consecuencia” que define el manifiesto Bevel.

Las funciones se distribuyen con lógica y cuidado: áreas deportivas, unidades habitacionales, espacios de encuentro y servicios. Las geodésicas iluminadas, al igual que el centro de convenciones o amenities, proponen instancias de socialización colectiva, sin imponer centralidades rígidas. Lo comunitario y lo privado conviven en equilibrio, permitiendo que cada usuario construya su propio modo de estar.

Las tipologias de viviendas responden a una ética del mínimo necesario y el máximo disfrute. Se trata de una unidad elevada del suelo, liviana, pero no efímera; racional en su resolución constructiva, pero sensible en su espacialidad.

Los pilares liberan el plano del suelo, permitiendo una continuidad vegetal y una ventilación cruzada eficiente. La estructura es claramente legible, con una lógica casi tectónica, que no esconde sino que celebra los modos en que está hecha. La caja negra flotante —de líneas puras y superficies vidriadas generosas— encierra y expone al mismo tiempo: pone al habitar en contacto íntimo con el entorno natural sin perder la noción de refugio.

Los materiales responden a un ideario de verdad y coherencia: madera en los cielorrasos, acero y chapa en la envolvente, y amplias superficies transparentes que permiten una relación constante con la luz y el paisaje. El color oscuro, lejos de tornarse opresivo, se integra con la sombra de los árboles, con el claroscuro del bosque, y actúa como telón de fondo para la vida cotidiana.

Esta arquitectura no pretende destacar por sí misma, sino acompañar. Está al servicio del habitar contemporáneo: móvil, híbrido, afectivo. No hay gestos grandilocuentes ni retórica vacía: hay una economía de medios que se traduce en una riqueza de experiencias. Aquí se habita con la misma naturalidad con la que se camina entre árboles o se toma un café al sol.